Y NADA.
El
amor nada pide, nada espera.
Se
entrega como llega al alma y al pensamiento,
se
hace un suspiro interminable,
que
tiene su razón en el buen sentido.
Amar
es estar dispuesto a enfrentar cualquier batalla.
No
llenarse de enojos,
sino
llevar consigo esa ilusión en los ojos,
esa
melodía que brota abierta,
en
las cuerdas de cualquier laúd sonoro.
El poco coraje de muchos para no expresarse,

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