MOMENTO QUE NO SE
ESPERA
Llegó
el momento que nadie espera,
ni
que de cualquiera naturaleza espera,
dar
el último adiós,
a
quien nos dio la vida.
Marchaste
con tantas incomprensiones,
con
tantas ideas inconclusas,
con
anhelos, esperanzas truncadas,
por
juegos que tiene la vida.
Duele
todo,
lo
físico,
lo
espiritual,
todo
en el cuerpo se estremece,
como
emitiendo un quejido,
que
en verdad,
se
desea inevitable.
Marchaste,
me duele tu partida,
me
dolerá por siempre,
con
una razón muy mía y verdadera,
te
he querer siempre, aunque esté presente tu ausencia.

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