ENTREGA
La
noche se afianza sin esfuerzo,
su
brisa llega a nuestros rostros,
para
enunciarse toda,
no
se precipita la solución del sueño,
extendiendo
su música,
nos
penetra en los cuerpos,
para
que el amor se consuma.
Brota
la ansiedad,
la
esperanza se hace infinita,
como
egoístas nos comportamos,
deseando
que el tiempo nunca transcurra.

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